Todas las empresas, tarde o temprano, tiene necesidades de inversión. Algunas tienen pensado cambiar maquinaria, modernizar o reformar sus instalaciones, digitalizar algún proceso o lanzar un nuevo servicio.
Y cuando aparece esa necesidad, es habitual que surja una pregunta:
¿Habrá alguna subvención para esto?
Esta pregunta es muy lógica, el problema es que, muchas veces, llega demasiado tarde.
Una empresa puede llevar meses planificando una inversión, haber solicitado presupuestos, negociado con proveedores o incluso haber comenzado a ejecutar la misma y posteriormente descubrir que existía una línea de financiación que podía encajar con sus necesidades.
En otras ocasiones sucede justo lo contrario, primero aparece una convocatoria atractiva y entonces la empresa intenta construir apresuradamente un proyecto para poder presentarse.
Ambas situaciones parten de una misma idea equivocada, entender las subvenciones como oportunidades aisladas, en lugar de conocerlas e integrarla en la planificación de las inversiones que la empresa piensa desarrollar.
Analicemos las dos situaciones,
Una necesidad empresarial no es un proyecto per se. ¿Qué se debe hacer?
Imaginemos una empresa que necesita sustituir parte de su equipamiento porque se han quedado obsoletos.
Aquí la necesidad está clara: “Tenemos que cambiar estos equipos”
Pero eso, por sí solo, no constituye necesariamente un proyecto financiable.
Lo primero es preguntarnos ¿Por qué es necesario sustituirlos?, ¿Qué mejora pretendemos conseguir?, ¿Mejorará la productividad?, ¿Incorporará nueva tecnología?, etc.
Responder a estas preguntas transforma la manera de plantear y ver la actuación.
Ya no hablamos únicamente de comprar nuevos equipos, sino de un posible proyecto que puede estar orientado, por ejemplo, a mejorar la eficiencia energética, incrementar la productividad, digitalizar un proceso o aumentar la competitividad de la empresa.
La inversión sigue siendo exactamente la misma,
Lo que cambia es el planteamiento que existe detrás de ella.
y esa diferencia puede ser determinante a la hora de buscar financiación.
El error de empezar por la subvención.
Veamos ahora la situación contraria, donde se busca empezar por la subvención, en este caso tenemos otro problema, ya que cuando se publica una convocatoria interesante, comienza una carrera contrarreloj.
Se tienen que revisar y comprobar tantos aspectos que muchas veces el tiempo no alcanza para hacerlo todo con un nivel de detalle y calidad lo suficientemente bueno antes de que termine el plazo de presentación.
Es allí donde aparece una pregunta que escuchamos con mucha frecuencia:
“¿Qué podemos presentar a esta subvención?”
Sin embargo, para preparar proyectos sólidos y aumentar sus posibilidades de financiación, la mejor estrategia es anticiparse.
En este caso la primera pregunta debería ser:
“¿Qué necesita hacer o comprar nuestra empresa durante los próximos meses o años?”
A partir de ahí podemos analizar qué inversiones son prioritarias, cuáles pueden esperar, qué proyectos desarrollar y qué oportunidades de financiación pública podrían ayudarlos a hacerlos realidad.
Porque no siempre la mejor decisión es adaptar una inversión a la subvención que está abierta hoy.
En la mayoría de las ocasiones lo más conveniente será preparar el proyecto con antelación y esperar la convocatoria con mejor encaje para tu empresa y tus necesidades.
De perseguir subvenciones a planificar la financiación
No se trata de perseguir subvenciones sin sentido, lo que se busca es desarrollar una buena estrategia de financiación.
Y esta estrategia ayudará a pasar de la improvisación a conocer y entender lo que busca tu empresa para poder comenzar a ver las ayudas públicas como oportunidades y herramientas que formarán parte de tu estrategia empresarial.
Ya que presentar un proyecto a una subvención empieza mucho antes de que esta se publique, existe un trabajo previo mucho más importante.
Es ahí donde podemos aportar nuestra experiencia, conocimientos y perspectiva global acerca del tema, podemos acompañarlos en este proceso y “ser parte de tu organización” para llevarlos de la mano, identificar las oportunidades correctas, diseñar y preparar el terreno y gestionar de forma integral las diferentes fases que están asociadas a estas posibles fuentes de financiación.
Porque, quizás la pregunta no debería ser:
“¿Hay alguna subvención para esto?”
Sino:
“Esto es lo que queremos hacer. ¿Cómo podemos convertirlo en un proyecto y qué oportunidades tenemos para financiarlo?”
Si tu empresa tiene inversiones previstas en el corto y medio plazo, ¡nos encantará escucharte! para poder ver cómo podemos ayudarte y empezar a planificar, analizar en detalle la información y tener margen de maniobra.